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Por qué no debes mirarte fijamente a los ojos frente al espejo

Al principio, todo parece normal. Sólo es tu propio reflejo. Tu propio rostro, tu propios ojos, esos que ya conocés bien. Debes continuar, aunque creas que ya no hay nada nuevo para ver. Al cabo de unos minutos, ya no podrás apartar la mirada del espejo.  Como si hubiera una fuerza invisible impidiéndotelo, como si estuvieras  por interrumpir algo que no debe ser interrumpido. Si continúas, y esperas lo suficiente, inmóvil, en absoluto silencio....comenzarás a notar cómo ese rostro que ves va poco a poco dejando de ser el tuyo. Vas entrando en una espiral de la cual cada vez será más difícil salir. Todo lo de alrededor se difumina y ya sólo ves ese rostro.  De repente y sin entender por qué, se enciende una alarma en tu cerebro. Ese rostro que ves , que a simple vista parece el tuyo, pero que internamente sabés que no lo es,  ahora se siente como una amenaza. 

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